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EL CONSUMO ACELERA LA PERDIDA DE VALOR

Las compras de multitud productos no necesarios continúan siendo una pauta en el presente. A la par que los paquetes que llegan desde, cada día, más lejos y la necesidad de recibirlo en el menos tiempo posible. Esta tendencia nace en una sociedad marcada por la inmediatez en cada faceta de la vida, donde adquirir objetos, sin importar su procedencia, se ha convertido en algo cotidinado. Una acción en la que, además, no se mira el coste global, social y ambiental que esto implica.

Y es que, desde hace años, los especialistas están alertando de las consecuencias que este modelo de consumo provoca. Una demanda que no deja de crecer debido a la influencia de las redes sociales, donde creadores de contenido muestran enormes «hauls» de productos, que derivan en la compra de esos mismos por seguir tendencias que no duran más que unos días.

Una dinámica que esta modificando la percepción del valor real de los objetos. Lo exclusivo ha dejado de asociarse a lo único, elaborado con tiempo y conocimiento, para convertirse en un concepto ligado a las tendencias y al consumo masivo. Como consecuencia, los productos artesanales y los oficios tradicionales pierden protagonismo frente a artículos fabricados en serie.

Además, esta necesidad de estar siempre a la última, favorece la compra impulsiva. Ya sea de ropa, muebles, joyas, aparatos eléctricos y otros artículos que, en muchos caso, apenas se utilizan antes de ser reemplazados. Pues esta más normalizado el desechar y estrenar, que reusar, recuperar y reparar.

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